
La tillandsia vive del aire: en su bosque ecuatoriano crece agarrada a las ramas sin tocar el suelo, y las raíces solo le sirven para sujetarse. Esa espiga rosa aplanada no es la flor sino la bráctea; de ella van saliendo, de una en una, unas flores moradas que duran un solo día. Aquí la bola de musgo es sobre todo un soporte.
Ficha
- Tamaño: Bola de 12 cm · altura total ~30 cm
- Luz: Luz clara indirecta, sin sol directo
- Riego: Por inmersión corta, 2 minutos, y escurrir bien boca abajo (cada 7 días)
- Dificultad: Fácil, con una regla: nunca dejarla encharcada
- Precio: 26 € (provisional, pendiente de confirmar)
Cuidados
- Después de cada baño ponla boca abajo un rato para que no quede agua en el centro de la roseta. Es lo único que la mata.
- Cuando termine de florecer, la roseta madre irá muriendo poco a poco y sacará hijuelos a los lados. Es su ciclo normal, no un fallo.
- En verano agradece que la pulverices más que cualquier riego.
Leyenda
El género lo bautizó Linneo en honor a Elias Tillandz, un botánico finlandés del siglo XVII, y se cuenta que la elección fue una broma. Tillandz se mareaba tanto navegando que, después de una travesía espantosa por el golfo de Botnia, decidió volver a casa rodeando el golfo a pie —mil kilómetros— antes que subirse otra vez a un barco. Linneo, que creía que estas plantas rechazaban el agua, le puso su nombre por eso. La anécdota se repite en la literatura botánica desde hace siglos aunque no hay forma de comprobarla, y de paso el dato que la inspiró era falso: las tillandsias no rechazan el agua, la absorben por las hojas.
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